Afrontar crisis y superar problemas

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Afrontar crisis y superar problemas

“Un hombre no vive de la forma en que lo hace porque le guste, vive así porque cree que no hay nada mejor”.

 Detente por un instante a considerar la idea expuesta en la frase de la cabecera. Una importante pista para un progreso y desarrollo superior se esconde en ella. Cambia tus perspectivas mentales. En vez de pensar que no hay nada mejor, vivirás más feliz y desplegarás el poder que hay en ti si empiezas a creer que tú puedes tomar las riendas de tu avance.

Una “crisis” no es más que una mutación importante en el transcurso de un proceso, ya sea de orden físico, psíquico o espiritual. Nunca hay cambios importantes sin que exista una “crisis”. La crisis es siempre una oportunidad para mejorar. Y que la mejor manera de afrontar este tipo de situaciones es saber tomar las decisiones adecuadas al momento.

Las personas que se hunden en las crisis son aquellas que consideran las alteraciones o los problemas que se les presentan están causados por los demás, que ellos nada tienen que ver, que solamente son víctimas de las circunstancias. Tales individuos se consideran desdichados, abandonados, explotados, y se quedan, en mayor o menor grado, bloqueados e inactivos, transformándose en sujetos pasivos a espera de que alguien le solucione la vida. Son incapaces de tomar el toro por los cuernos y decidir actuar.

Decía Virginia Satir que, si sigues haciendo lo mismo que hacías tendrás más de lo mismo. ¿Qué hace el piloto de un avión cuando se encuentra en medio de una tormenta y quiere evitarla? Sube, baja o la rodea. Pues lo mismo, si te encuentras inmerso en la tormenta de la crisis, sube, baja o rodéala.

¿Cómo es el estado de una persona desdichada que se deja arrastrar por las circunstancias adversas? ¿Cuáles son las condiciones internas que hacen que alguien vaya de un problema a otro, sin resolver nada?

El estado interior de un individuo así puede ser descrito de muchas maneras, pero todas ellas llevan a lo mismo:

  1. El miedo al futuro le paraliza. Es indeciso.
  2. Tiene contradicciones internas que no puede soportar ni eludir.
  3. Ha perdido contacto consigo mismo, con su Verdadero Yo.
  4. No se da cuenta de que es él mismo quien se está torturando con el diálogo interno vacuo y repetitivo.
  5. Va dando tumbos de un camino falso a otro.
  6. Camina en un sueño de pesadillas.
  7. Culpa a los demás de sus males.
  8. Espera que sean otros los que le resuelvan el problema.

¿Dónde está la salida de ese estado de bloqueo?

¿Cuáles podrían ser los pasos concretos para ello?

Aquí están las claves:

  1. Enfréntate honestamente con tus contradicciones interiores. No aparentes que no existen. Pregúntate: ¿Qué es lo malo de esta situación? ¿Cuál es concretamente el problema? ¿Qué es lo que quiero?
  2. Ten la valentía de lanzarte en nuevas direcciones, ábrete a nuevos horizontes. Cuestiónate: ¿Qué nuevas opciones existen? ¿Qué acciones no realizadas hasta ahora puedo emprender para encontrar una solución?
  3. Acepta cualquier idea que se te ocurra por descabellada que en un principio te pueda parecer.
  4. Atrévase a tomar las riendas de su vida. Deja de ser conformista. ¿Qué es lo que yo puedo hacer para resolverlo?
  5. No permita que los impulsos interiores te inciten a tomar decisiones imprudentes. No salgas corriendo, la huida solo conduce al fracaso.
  6. Atrévete a abandonar tu forma rígida de pensar. Indaga: ¿Por qué me encuentro en esta situación? ¿Qué es lo que he dejado de hacer? ¿Qué es lo que me he venido creyendo hasta ahora y que me ha llevado a encontrarme ante este problema?
  7. No esperes que sean otros los que solucionen tus dificultades. ¿Estás sano? ¿Tus facultades mentales son idóneas? Pues entonces tienes los recursos necesarios para hacer frente a cualquier adversidad. Tú, y solo tú, tienes los medios para salir adelante. No esperes que las cosas cambien, que las circunstancias mejoren. Ahora es el momento. Las grandes fortunas, las grandes hazañas, se erigen en tiempos de crisis.

Ciertamente tú tienes un poder secreto para superar las crisis personales: no permitas que tus reacciones compulsivas te inciten a tomar decisiones imprudentes. Ante todo, jamás tomes una decisión que simplemente sea para quitarte el peso de la indecisión. Esta es una elección desafortunada que mucha gente hace. Están únicamente interesados en un alivio inmediato y no en el acierto decisivo. Pero tú no debe hacer esto. Una decisión basada sólo en la huida del sufrimiento, va casi siempre contra tus mejores intereses. No sólo no resuelve el conflicto inmediato sino que tiende a crear más problemas. Sé consciente de que la indecisión es una presión. No tomes decisiones simplemente para aliviar esa presión. Espera. Tenga calma. Reflexiona. No te precipites compulsivamente sólo por tener algo hecho. No corras hacia la solución más cercana. Deja que la respuesta correcta venga a ti, seguro que vendrá.

Tal vez te preguntes: ¿Cómo sé si estoy tomando una decisión inadecuada?

Pensar que una nueva forma de actuar es mejor cuando sólo es diferente, es como decidir que es mejor saltar dentro de una ciénaga que dentro de un pantano. El hombre sensato no salta dentro de ninguno de los dos. Tu verdadero Yo, tu Yo Real conoce todas las respuestas. Nunca comete una equivocación. Este es un hecho absoluto, te des cuenta de ello o no. Descubre ese Yo Real conocedor de todas las respuestas y nunca volverá a enfrentarte con crisis en tus decisiones.

La ineptitud para actuar espontáneamente, para expresar lo que genuinamente se siente y piensa, y la necesidad resultante de presentar un seudo-Yo a los demás y a nosotros mismos, son la raíz del sentimiento de inferioridad y debilidad. Te des cuenta o no de ello, no hay nada de lo que nos avergoncemos más, que de no ser nosotros mismos, no hay nada de lo que nos sintamos más orgullosos y felices, que de pensar, sentir y decir lo que es propio.

Que no sea repetitivos tus pensamientos habituales. Sé tú mismo.

Como sabes, un terremoto se produce siempre que las capas tectónicas del planeta se desplazan de repente. El deslizamiento de una sección inestable bajo la superficie de la tierra, sacude todo lo que está sobre ella. Un terremoto está causado por un falso fundamento. Esto es semejante a lo que sucede cuando un ser humano es sacudido por una crisis personal. Las zonas del subconsciente de la mente se apoyan en fundamentos falsos, por tanto, cualquier crisis repentina causa un trastorno y empuja al hombre hacia un comportamiento perjudicial, acompañado de perturbación y angustia.

Felizmente hay una gran diferencia entre un terremoto físico y uno psicológico. El terremoto humano tiene un remedio seguro. El hombre no necesita vivir temeroso de una con-moción periódica, puede asentarse sobre bases sólidas y firmes, solo tiene que decidir y ponerse a ello. Construye tu vida sobre cimientos fuertes, tan consistentes, que la mayor de las adversidades sea incapaz de hacerla tambalear.

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