Haciendo frente a las dificultades de aprendizaje

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Haciendo frente a las dificultades de aprendizaje

Ya que estamos al inicio del periodo escolar, he querido aportar mi granito de arena para ayudar a padres y tutores a resolver en sus hijos lo que se ha dado en llamar por parte de los “expertos” como fobia escolar, o dificultades del aprendizaje. Pero, atención, lo que veremos también sirve para aquellos adultos que les resulta difícil concentrarse y memorizar.

Son muchos los niños, seamos conscientes o no, que han sufrido, en mayor o menor grado, cierto tipo de malas experiencias en la escuela. No tienen porqué vivencias de grandes traumas o hechos catastróficos, basta con que fuesen situaciones que ellos no supiesen controlar emocionalmente el hecho. Estoy hablando de cosas tan habituales y comunes como: quedar en ridículo ante los compañeros, recibir una reprimenda del profesor, miedo a hablar en público por no saberse la lección, sentirse inferior, etc. Como consecuencia de ello, alguna asignatura, materia, o incluso el mismo colegio, se les atraganta porque cada vez que piensan el ello vuelven a experimentar las mismas malas sensaciones que en su día vivieron. Esta es la causa más frecuente de los fracasos escolares o de las dificultades en el aprendizaje. Ya que por lo general entre los humanos, cuando nos sentimos mal nuestra capacidad de comprensión y asimilación disminuye. En los niños, que están empezando a experimentar fuertes dosis de emociones, peor aún. Y así, cuando la reacción ante ese tipo de conflictos internos es importante, los psicólogos lo etiquetan como: “fobia escolar”; y sus bloqueos como: “dificultad de aprendizaje”. Sin embargo, en la mayoría de los casos esto está bastante lejos de la realidad.

¿Quién no recuerda cómo se le atragantaban las matemáticas, la historia, la lengua, el latín o la que fuese? El simple hecho de ver en el encerado escritas las ecuaciones, o las declinaciones verbales, hacía que nos bloqueásemos y rechazásemos de plano la materia y en con-secuencia dejábamos de prestar atención. Pero, sentirse mal como reacción a situaciones es-colares vividas antaño puede cambiarse inmediatamente usando algunas sencillas técnicas de las que disponemos en PNL. Y esto es lo que voy a hacer, mostrar algunas “fórmulas mágicas de PNL”, para que puedan ayudar a sus hijos.

Lo más frecuente en los chicos, es que cuando se les ha atravesado una materia, el simple hecho de abrir el libro les provoca una sensación de intenso rechazo. Esa animadversión impide que se pueda concentrar en el estudio, y menos aún, que consiga asimilar lo que lea.

La sencilla práctica que voy a explicar tiene como fin erradicar el rechazo y que el estudiante expediente a partir de ese momento lo mismo que pueda sentir hacia cualquier otra disciplina.

Lo primero de todo, has de identificar cuál es la asignatura que se le atraganta al niño. Haz que coloque delante de él el libro en cuestión abierto por alguna de las páginas que le resultan más desmotivadoras.

A continuación, pídele que cierre los ojos y piense en una experiencia en la que fue completamente feliz, un hecho que él catalogue como fantástico, una situación en la que se encontró estimulado y contento. Deja que se recree en el recuerdo hasta que su fisiología cambie y tú te percates de que está reviviendo intensamente ese momento.

Ahora, indícale que abra los ojos y mire el libro incluso que lo ojee durante dos o tres segundos, y enseguida de nuevo que cierre los ojos y vuelva a la experiencia fantástica. Unos segundos más, y que vuelva a abrir los ojos y mirar el libro, y enseguida que los cierre de nuevo volviendo a la experiencia maravillosa. Y así, que repita esto unas diez veces más hasta que las dos experiencias (ver el libro y la situación maravillosa) se integren.

                Deja que transcurra un minuto mientras le hablas de algo ajeno a lo que estáis haciendo. Seguidamente pídele que mire el libro y que te diga cómo se siente con respecto a esa asignatura. Ya solo es cuestión de probarlo.

                No hay ningún secreto, el aprendizaje eficaz está siempre relacionado con cosas divertidas. Aprendemos más y mejor si lo que hacemos nos divierte. Si relacionamos el aprendizaje con la dificultad, la incomodidad o el aburrimiento, difícilmente consigamos el propósito.

                Si el problema es algo más serio, es decir, si el niño hubiera vivido una experiencia espinosa (aunque no grave), puedes utilizar la misma técnica que presentamos en el número de mayo de la revista. Si el problema persiste debido a la gravedad de los hechos, ponte en contacto con un profesional de PNL  para que te ayude a resolverlo.

                El siguiente punto a tener en consideración en el aprendizaje que es el de recordar lo aprendido. La memoria está directamente relacionada con lo anterior, está asociada al momento del aprendizaje, y de si éste se adquirió en el transcurso de experiencia agradable o desagradable. Para que alguien evoque alguna información archivada en su memoria, tiene que conectar con el mismo estado de conciencia con el que obtuvo la información. De modo que si quieres que alguien olvide algo, suminístrale la información estando enfadado o malhumorado. Para acceder a los recuerdos necesitamos recuperar el estado de ánimo con el que realizamos el registro, y no creo que haya nadie a quien le guste revivir estados internos negativos, así que es lo aprendido en momentos desagradables es muy fácil olvidarlo. Por consiguiente, lo primero que hay que hacer para asimilar las lecturas, es crear un entorno que lo favorezca, al tiempo que adquirimos un estado interno de agrado y satisfacción; hacer una buena relajación antes de iniciar el estudio favorece el aprendizaje y la memorización. La tensión y el estrés son malas compañías para cualquier estudiante.

Otro aspecto relativo a la memoria es el del canal sensorial que se usa para grabar en la mente el recuerdo. ¿A cuántas personas les resulta francamente difícil recordar un número de teléfono? Probablemente la mayoría de ellos lo intenta repitiéndose verbalmente el número una y otra vez, sin resultado. Hasta hace muy poco tiempo, creo que aún hoy se sigue haciendo, nos obligaban a aprendernos las tablas de multiplicar de memoria. Ese sistema nos creó un hábito, que muchos siguen usando, a pesar de ser lento y en la mayoría de los casos bastante ineficaz. Para recordar tenemos que volver a recitar todo el texto: “Siete por nueve igual a sesenta y tres”. Sin embargo, si el aprendizaje lo hubiésemos hecho visualmente, todo sería mucho más sencillo, tan solo tendríamos que recordar: 7×9 = 63. Es decir, en lugar de grabar ocho palabras (31 dígitos), grabaríamos tres bloques (6 dígitos). Al recordar visualmente la información accedemos a ella de forma simultánea y total, y a continuación, podemos decirla o escribirla. La mala memoria no existe, lo que sucede es que los sujetos que se quejan de ello no están utilizando el sistema más adecuado para ellos a la hora de aprender.

Resumiendo:

Primero, para facilitar el aprendizaje has de crear un ambiente adecuado que te pre-disponga a ello. Procura evitar todo tipo de elementos perturbadores.

Segundo, ponte en un estado interno próximo al disfrute y al agrado. Para ello te re-comiendo algún tipo de relajación previa. Recuerda que el aprendizaje está directamente relacionado con las experiencias placenteras.

Tercero, encuentra la modalidad (visual o auditiva) que te resulte más eficaz. En la mayoría de los casos el método visual es más práctico ya que en una sola imagen puedes agrupar mucho más contenido. Acostúmbrate a construir imágenes de cualquier cosa que leas ello te facilitará la labor enormemente.

Y ahora, a probarlo.

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