Potenciando la autoestima

Haciendo frente a las dificultades de aprendizaje
29 mayo, 2017
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Potenciando la autoestima

Resultaría bastante fácil encontrar un gran número de definiciones sobre la autoestima. Cada escuela psicológica, cada tendencia filosófica, tienen su visión particular. Para mí, y para el trabajo que nos ocupa, la autoestima la concreto como la valoración y aprecio que la persona tiene de sí misma por las cualidades y experiencias que justamente se reconoce. Sería como el grado de confianza que tiene en sus propias capacidades y habilidades para hacer frente a los retos con los que se tiene que enfrentar a diario, y la disposición para alcanzar sus metas más elevadas.

Ante todo, la autoestima es mucho más que una simple idea o un sentimiento, es una fuerza motriz creadora de motivación e inspiradora de las acciones. De ahí la generación de energía, de fuerza activa, de impulso vital que inexorablemente se conectará con otras energías cósmicas más poderosas. Por la otra parte, el hombre o la mujer sin autoestima, es un individuo pusilánime, temeroso, apocado y sobre todo anodino. Una mujer u hombre con solida autoestima, es una persona segura de sí, decidida, y atrevida, lo que le permite considerar que su vida es valiosa, que posee una misión, y que merece la pena vivirla. Alta autoestima es genialidad, y baja autoestima es mediocridad.

Quiero dejar patente, que no estoy hablando de conceptos abstractos, sino de actitudes objetivas y valorables. De nada sirve que alguien proclame a los cuatro vientos que tiene una alta autoestima, si a la hora de la verdad se amedrenta ante cualquier situación imponderable que se le presente. Tampoco es una actitud calificable como autoestima saludable, la del jactancioso, prepotente, arrogante o vanidoso; estos comportamientos esconden tras de sí, con demasiada frecuencia, un complejo de inferioridad que se pretende suplir con tales muestras de falsa superioridad. Mucha gente confunde la arrogancia y las manifestaciones ostentosas de orgullo con una alta autoestima, craso error, nada más lejos de la realidad. Cuando un individuo posee una imagen deteriorada de sí mismo y teme que los demás se den cuenta de su pobre perfil, busca por todos los medios proyectar una imagen de superioridad muy distante del auténtico valor de la autoestima. La genuina autoestima no necesita de alarde ni boato para mostrarse, brilla por propia naturaleza.

Sin duda, cada persona, unas más conscientemente que otras, tiene una imagen de sí mismo. Esta imagen se sustenta sobre las experiencias subjetivas, que pueden estar más o menos próximas a la realidad. Es decir, son las experiencias y la lección aprendida de ellas las que nos permiten crear una imagen valiosa o pobre. Es por ello, por lo que tanto la realidad individual como el grado de autoestima, son procesos en permanente cambio y evolución. Por tanto, el incremento de la autoestima está directamente relacionado con la mejora del individuo y su correspondiente maduración en todos los niveles: físico, mental y emocional.

Examinar sinceramente cómo uno es, resulta imprescindible para el equilibrio. Una sólida autoestima también reconoce las propias deficiencias y limitaciones. No hay nada más estúpido y contraproducente que rechazar las propias condiciones. Si quieres cambiar y crecer, acepta tus circunstancias presentes, no las niegues, son parte de ti y a partir de ellas has de construir tu nuevo yo.

El conjunto de elementos que aportan la valía que buscas, se construyen sobre la base de una confianza plena en la capacidad de pensar y en la habilidad para hacer frente a los desafíos de la vida, siendo sincero con uno mismo. Siempre es bueno ser optimista, pensar en positivo, hacer afirmaciones positivas, pero si detrás de ellas no hay acción ni realidad, nos estamos engañando a nosotros mismos y eso es una de las cosas más destructivas que pueden ocurrirle a una persona: caer en el autoengaño. Sin embargo, cuando uno es veraz, si acepta y no impugna sus condiciones personales, podrá ser más o menos eficiente, tener mayor o menor autoestima, pero esa franqueza le aportará seguridad. Esa misma seguridad hará a la persona consciente de su derecho a triunfar, ser feliz, a ser respetados, digno de confianza, y sobre todo, a saber que puede alcanzar lo que necesita manifestando abiertamente y sin recelos sus principios morales, éticos y espirituales.

Como dije, la falta de autoestima desemboca en la mediocridad. Y la mediocridad es equivalente a vulgaridad, lo que hace la mayoría, sin repercusión, sin que prevalezca ni influya en el futuro, ni en el suyo propio ni en el de los demás. Una persona mediocre en como el individuo de un rebaño, que va donde dicta el pastor, come lo que le dan, para al final ser sacrificado y guisado. Un padre mediocre, que no asume su responsabilidad por su baja autoestima, se inhibe del compromiso que supone mejorar día a día para que su familia crezca a todos los niveles: económico, cultural, educacional, social, ético, moral y espiritual. Un escritor mediocre que no cree en su propio talento, no verá su novela publicada, o si se edita pronto estará entre los libros de saldo. En el mundo de la empresa, un ejecutivo mediocre y con baja estima, es aquel que se limita a cumplir sin pena ni gloria su cometido, y en consecuencia, es prescindible. En el mundo del arte, un pintor mediocre y que no se valora, es aquel que jamás tendrá ninguna de sus obras expuesta en un museo. Por lo general, el mediocre necesita tener cosas que le aporten seguridad o valía (coches potentes y de marcas caras, casas suntuosas, ropas de diseño), necesita el fanatismo deportivo, político o religioso, para sentirse importante, precisa incluso ser agresivo verbal y físicamente para creerse poderoso. En resumen, una persona sin una autoestima fuerte, un individuo trivial (hombre o mujer), vive una existencia nimia, rodeado de gente oscura y no consiguiendo nada que no sea mezquindad.

Las personas con un alto grado de estima son las que cambian su entorno, las que marcan nuevos caminos, las que desarrollan las ideas geniales, las ideas que han cambian el curso de la historia, las ideas que revolucionan las ciencias, las artes o el mundo empresarial, y todas esas personas son y han sido hombres y mujeres como tú. Cualquier ser humano que goce de sanas y equilibradas facultades mentales puede tener acceso a las más altas cotas de la excelencia y del éxito, que son los frutos a los que conviene aspirar. O lo que es lo mismo, puede dejar de ser gris, y brillar con luz propia.

Todos y cada uno de nosotros poseemos un tremendo potencial que es necesario activar. La grandeza del ser humano, tu grandeza es inconmensurable, y no cabe en palabras definitorias, es preciso sentirlo. A esa parte es a la que en estos momentos me dirijo. Ese potencial al que me quiero conectar, para que por medio de mis artículos, basados en mi propia experiencia personal de más de treinta años como coach neurolingüístico, puedas alcanzar a comprender la infinita valía de tu ser esencial, tu “yo real”, ese diamante que hay en tu interior y que contiene todo el poder del Universo.

Para alcanzar esa grandeza, tu grandeza, te propongo un plan de acción que pasa por aceptar cómo eres verdaderamente. Un reconocimiento sincero, sin acusaciones ni rechazos de las deficiencias o defectos que tienes.

Las preguntas que siguen, y las respuestas sinceras que te des, serán la clave para que sepas cómo estás en este momento, y del punto del que partes. Escribe las contestaciones en una hoja aparte, te serán de utilidad para próximos trabajos.

  • ¿Cómo has construido la autoimagen en la que basas tu autoestima?
  • ¿Es objetiva?
  • ¿Hay algún trauma que la haya condicionado?
  • ¿Se basa en imposiciones de cómo te han dicho que deberías ser?
  • ¿Estás o no estás satisfecho con esa imagen?
  • ¿Hay algo que quieras cambiar de ella?
  • ¿En qué medida condiciona tu autoestima?
  • ¿Te valoras o no te valoras realmente?
  • ¿Son valiosas tus acciones?
  • ¿Te sientes satisfecho de todos tus actos?
  • ¿Permanecerá el recuerdo positivo de lo que haces?

Una vez que sabes desde donde partes es en momento de entrar en faena. ¿Qué es lo que conviene plantearse para iniciar un plan de acción y cuáles son los pasos a seguir para potenciar la autoestima?

  1. Conocer cómo has llegado a ser como eres. Se trata de una auto-observación, sin invalidaciones ni acusaciones, pero tampoco con excesiva condescendencia. Es un reconocimiento objetivo de lo que has hecho y dejado de hacer para estar en y cómo estás actualmente.
  2. Qué es lo que en estos momentos está impidiendo, interceptando o molestando tu crecimiento como ser humano, y para que tus capacidades se manifiesten en todo su vigor.
  3. Has de estar dispuesto a cambiar todo aquello que te perjudica y limita, aunque suponga cierto grado de esfuerzo y sufrimiento.
  4. Saca fuera de ti todas aquellas creencias limitantes que te dicen que no puedes, que todo tiene límites y barreras, y que es imposible llegas más allá, que eres como eres y nada puede cambiar. Desarrolla la certeza de que sí puedes lograr cualesquiera metas que te propongas, antes incluso de que las tengas al alcance de la mano.
  5. Debes localizar todas las pautas mentales que son inoperantes. Descubre las estrategias de pensamiento “desmotivadoras”, y sustituirlas por otras que inviten e inciten a crecer. Busca, analiza y aprender a utilizar aquellas formas de pensar y actuar que en otros resultan útiles y de éxito.
  6. Por último, identifica tus valores –muchas veces no tan valiosos como crees–, es decir, todo aquello por lo que hasta este momento has estado dispuesto a esforzarte y cambiar para conseguirlo, pero también aquello por lo que no estás dispuesto a seguir trabajando, todo lo que no estás dispuesto a seguir tolerando, y sustituirlo por aquello a lo que aspiras y deseas alcanzar.

Respóndete con sinceridad a todas y cada una de estas cuestiones, y ponte manos a la obra. No olvides nunca que, un viaje de mil millas comienza con el primer paso. Y por supuesto, si necesitas que alguien te eche una mano busca siempre un profesional cualificado.

2 Comments

  1. Victor Fuentes dice:

    Excelente publicación, me parece muy acertada en todo el contexto, tengo una niña de 7 años y en ocasiones percibo que su autoestima baja o sera que es la mia que tiene tropiezos, realmente en muchas ocasiones me gustaría saber que piensa mi hija de ella misma, sin embargo no logro encontrar las preguntas exactas para su edad, ya que aun no entiende exactamente que es la autoestima… saludos…

  2. cindy dice:

    me encanta, quiero asistir a sus cursos!

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